Oración a María Santísima de San Bernardo
Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se oyó decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestra asistencia y reclamando vuestro socorro, haya sido abandonado de Vos. Animado con esta confianza, a Vos también acudo, ¡oh Virgen Madre de las Vírgenes!, y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a aparecer ante vuestra presencia soberana. ¡Oh Madre de Dios! No despreciéis mis suplicas; antes bien escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén
La santidad del Papa Pío IX concedió trescientos días de indulgencia cada vez que se rece devotamente esta oración, y si se reza cada día, indulgencia plenaria una vez al mes, confesando, comulgando y visitando una iglesia; rogando allí por la intención de Su Santidad
Nota: si algún amable lector puede confirmar si esta gracia está actualmente vigente… se agradecerá mucho










