La Santa Misa, aspersión del agua bendita
La aspersión del agua bendita debe hacerse en las Catedrales y Colegiatas antes de la Misa conventual de todos los domingos. También solía hacerse en las iglesias parroquiales.
El Celebrante, arrodillado al pie del altar, rocía con agua bendita el altar, después a sí mismo, a los Ministros, al Coro y finalmente al pueblo, mientras dice:










